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La verdad

Hace tiempo, perdí la cabeza por la idea de la verdad. Por creer realmente en la posibilidad de llegar al significado último de las cosas, al lugar donde están las respuestas, la verdad universal. En un delirio con paredes verdes y negras, caminé por la vereda que asumí sin retorno, hacia la búsqueda de la última de las máximas. Caminé, volé, me revolqué, pensé que sólo hacia adelante podría mirar a partir de ese momento. Qué ternura.

Desprenderse

Hay momentos en que la vida te agarra de punch in ball y te da duro como una pelea de todo vale. En las últimas semanas, casi me quedo sin pololo, sin plata y sin casa. Para coronar estos tiempos de INSTANT KARMA, ayer perdí mi billetera con las últimas 20 lucas que tenía, las que había sacado recién del cajero con la intención de hacerlas durar para siempre. Obviamente ahí también iban todos mis documentos. LLoré, desconsolada y frustrada en la Plaza de Armas, en medio de peruanos y colombianos que me miraban con la misma indiferencia con que reciben acá al inmigrante latino. Y bueno, qué más da. No es la primera vez que me pasa y dudo mucho que sea la última. Me gusta pensar que ya no sufro por las cosas materiales, que no debo preocuparme porque sé que estoy rodeada de muy buenos amigos y gente que me quiere bien. La lucha contra la angustia capitalista jamás cederá, pero ejercitar el desprendimiento siempre le hace bien al espíritu.

2012

Llegó el 2012 y no lo sentí. No hice cuentas, revisiones ni resúmenes del año que se fue, a pesar de que creo en los ritos como una forma de superar etapas y de plantearse nuevas perspectivas. No metas, puesto que últimamente me estoy convenciendo (con lo doloroso que es) que las metas no son lo mío. Como leí en un blog por ahí, mi vida se ha ido armando de circunstancias más que de decisiones, de reacciones más que de planificaciones. ¿Expectativas? muchas. No puedo dejar de ser optimista ni de pensar que en algún momento podré dejar de vivir bajo la disyuntiva tiempo-plata. Viajes, también, cómo no desearlo. ¿Terminar la U? ahí cago, nada puedo hacer para evitar los dos años que me quedan y al fin poder gritarle al mundo que soy (seré) periodista. Sin embargo, me conformaría con poder sentir que mi conciencia fluye en armonía con mis acciones, esa es mi meta de este año.

Espera

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Trabajaba por esos días como obrera de una tienda de retail. Mi primer verano en Santiago, mi primer mes en el Sindicato de Astronautas, el mes en que leí mi primer libro de Benedetti. Los días eran pesadamente iguales, con un tono arenoso, áspero, aturdido. Recuerdo sentir claramente como la rutina me volvía a pedazos más amarga. Ser amargo es un estado que fluctúa, momentos en la vida que son alimentados por sucesivas situaciones donde el mundo te menoscaba, te veja. La violencia se ejerce cotidianamente, de una manera que difícilmente podemos controlar o evadir. Tomar la micro, la Alameda por las mañanas, el aire acondicionado, sentarme a esperar, esperar, esperar. La sensación que guardo de ese tiempo es la conciencia de haberme pasado la vida esperando: esperando la micro, esperando no llegar tarde, esperando que llegue la gente, esperando que sea la hora de almuerzo, esperando que sean las 8 y salir. Salir a esperar que no sean pronto las 9, esperar que esa pega pase pr...

Social Media Day

Hace un par de semanas se celebró el día de las redes sociales. “Porque las redes sociales nos han cambiado la vida” –o algo parecido- rezaba el slogan de un evento gratuito que se haría en el barrio bellavista, transmitido por internet para el mundo. En twitter, mucha gente se estaba sumando a una convocatoria que ya había sido cerrada hace un par de días, por la capacidad del lugar del evento. Era tan fácil como llegar e inscribirse. Todo muy democrático, fácil y bonito. No estuve convencida de ir, hasta que un amigo no nativo de las redes sociales, pero sí muy ñoño, me dijo que fuéramos. Si la convocatoria alcanzaba hasta más allá de los habitué de este tipo de eventos, debe ser algo interesante, fue mi conclusión. Luego vi la entrevista que el organizador (Juan Pablo algo, no recuerdo) dio en CNN Chile, y terminé de convencerme. Parecía ser un espacio genuino de encuentro entre personas que viven mediadas por la tecnología y la conectividad. Sin responder necesariamente a ese perf...

La bonitización de la Revista Paula

Hace muchos años que leo periódicamente la revista Paula. Incluso antes de darme cuenta de lo mucho que me gusta el periodismo. Y desde que lo estudio, me empezó a gustar más. La libertad con la que hacen reportajes a fondo, de temas no necesariamente contingentes, pero con enfoques que captan a una gran cantidad de público, y por sobre todo, a su público objetivo. Un par de veces me han preguntado por mi "trabajo ideal" y creo que, dentro de todo, sigue siendo la idea más clara que se me viene a la mente para responder esa pregunta. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, he notado sutiles cambios en su línea editorial. Acordes al mercado y a esta ola sin control que toma a la gente linda como el referente universal. Y con ellas, a los objetos caros y exclusivos. Más allá de la mirada crítica en torno a los prototipos de belleza y consumo, creo que este reportaje es un buen ejemplo del alejamiento de la revista del enfoque democrático e inclusivo que por mucho tiempo la cara...

Consejo

"Usted, mijita, no es el personaje de una novela", dijo mi abuelo hace muchos años. Todavía no le puedo hacer caso.