De forma espontánea, mientras prende el sexto cigarrillo de la corta jornada de trabajo y plantea su idea sobre cual sería la mejor forma de programar el marco teórico (y su idea es buena, ella lo sabe y sus compañeros de trabajo esperan que ella se pronuncie, su juicio es reconocido por ser certero, audaz, y de una u otra forma siempre logra reconducir el discurso del otro al suyo propio) gira su vista hacia el ventanal con las cortinas corridas del departamento de su amigo. En vez de detenerse en la belleza de la ciudad de noche, vista desde una altura panorámica, ve su cuerpo y su rostro reflejados en el vidrio. El impacto que le produce su imagen proyectada la causa una desagradable sensación. Ve su cintura aumentada por el pan que ha comido a destajo la última semana; sus ojeras, esos dos semicírculos alabados por él, de un morado intenso, que la hacen ver enferma, demacrada, vieja. El cigarro, que ha aumentado las precoses líneas de expresión de las orillas de su boca, y que son...
Te lamería la verga con la misma prolijidad que mi gata limpia su pelaje y te lo dejaría igual de brillante brillante como te pones cuando estás borracho y nos perdemos en los laberintos del sin pudor Barrería cada uno de tus pendejos amazónicos que nada tienen que ver con tu pecho imberbe de jovenzuelo pervertido y upeliento Me calentaré aún más con tus fantasías homoeróticas que me cuentas mientras me besas los ojos y nos envolvemos en alabanzas de locuras. Te pasaría el chico sólo si me dejas que te diga que me gusta cuando me duele y me tratas como a un travesti de parque bustamante Es que me provocas pajas de antología Mojaderas donde se me resbala la vagina con tus manos haciendo patria en mi culo y mis pezones explotando bajo tu lengua Pero estábamos tan solos que el semen se perdía por litros en anónimos trozos de confort barato o de doble hoja, según sea el barrio Nos conformábamos con porno malo de redtube y mis fantasías lésbicas no llegaban a cruzar mi puerta. Y estábamos t...
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