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Estética de la decadencia.

La decadencia se viste de muchas formas A veces con corbata, muchas con chaqueta de cuero otras con falda y tacos que se deforman pero por sobre todo, se queda con pijama, con pijama con olor a encierro, a azumagado, como esos locales subterráneos de Valpo, o como algunas tiendas de americana de Bandera. Porque los hijos de la decadencia hemos tenido que aprender a vestirnos en la americana a beber en la cuneta y a recoger cosas de la basura en un intento jocoso de reivindicar la pena que nos corroe por no haber aprendido nunca de lugares más que por libros prestados y atlas desactualizados Considérennos afortunados, si en un día como hoy tenemos acceso a Internet Dense con una piedra en el pecho si tenemos amigos bien vestidos por méritos de simpatía o de turismo social si la meritocracia nos dejó la ilusión de la amistad con un famoso o si nos permitió llegar de paracaidistas a algún evento en un restorán famoso u hotel de lujo donde, por supuesto, no sabemos como ...

Fábula II (Valentía)

Somos cada día más cobardes. Se ensañan con nosotros diciéndonos que el amor no existe, que la felicidad menos, que nacimos y moriremos solos. Literatura, música, noticias, realidad ¿verdad? que nos refriega el fracaso de las utopías y el proyecto moderno. Entonces, nos volvemos armadura, de aire, de metal o de papel, según sea el caso. “Elija usted”, dice la vocecita interna que todo lo ve. Los hombres, haciendo apología a su testosterónica existencia histórica, suelen elegir metal. Estos hombres de metal creen que por serlo son más fuertes y poderosos, pero es sólo al final de su vida donde se dan cuenta de que invirtieron mucho más esfuerzo en tratar de aplacar el frío que les producía el metal, que en luchar por lo que pensaron que valía la pena. Las armaduras de papel son mucho más cómodas. Protegen del clima, son amigables, pero no permiten mayor libertad de movimiento. Son muy apropiadas para aquellos afortunados que no necesitan hacer mucho más que existir, porque algunas vida...

Al oído del Cristo

Poema de Gabriela Mistral, del libro Desolación. I Cristo, el de las carnes en gajos abiertas; Cristo, el de las venas vaciadas en ríos: estas pobres gentes del siglo están muertas de una laxitud, de un miedo, de un frío! A la cabecera de sus lechos eres, 5 si te tienen, forma demasiado cruenta, sin esas blanduras que aman las mujeres y con esas marcas de vida violenta. No te escupirían por creerte loco, no fueran capaces de amarte tampoco 10 así, con sus ímpetus laxos y marchitos. Porque como Lázaro ya hieden, ya hieden, por no disgregarse, mejor no se mueven. ¡Ni el amor ni el odio les arrancan gritos! II Aman la elegancia de gesto y color. y en la crispadura tuya del madero, 15 era tu sudar sangre, tu último temblor y el resplandor cárdeno del Calvario entero, [34] les parece que hay exageración. y plebeyo gusta; el que Tú lloraras y tuvieras sed y tribulación, 20 no cuaja en sus ojos dos lágrimas claras. Tienen ojo opaco de infecunda yesca, sin virtud de llanto, que limpia y refres...

Fotos.

Una vez, un profe súper seco, mientras nos hablaba sobre posmodernidad, la sociedad de la imagen, y la fotografía, nos dijo algo que nunca había pensado antes: "la fotografía es adelantarse al exacto momento anterior a que algo que quiero que ocurra, ocurra". Hay cosas que uno simplemente no puede prever. Así me siento, como no teniendo idea cuál es el momento preciso para sacar la foto.

Feminismo y Existencialismo

Siempre he admirado la manera como Simone y Jean Paul se amaron. Trate de ver el documental completo, está en youtube.

Comas.

Quiero, intento, infructuosamente, describir, aunque sea de manera somera, algo, un pedazo, una imagen, una metáfora, de todo lo que me está ocurriendo. He abierto esto, escrito un par de frases, descartado todas. Simplemente no puedo. Es que parece que, finalmente, e(re)s todo.

Fin de semestre

Siempre, todos los semestres, mi reflexión es la misma: "Soy súper penca". No porque no confíe en mis capacidades, sino porque paso la mayor parte del tiempo haciendo a medias todo. Porqué, si me gusta lo que hago. O al menos eso he pensado este casi año y medio que llevo siendo, preparándome, en camino a ser una periodista. Sin embargo, creo que sólo el fin de semana pensé, visualicé y sopesé que realmente en algún momento lo seré. Quizás sea porque he hecho muchas cosas antes, y nunca me vi completamente en algo. ¿Se puede estar completamente en algo? Siento que tengo muchas posibilidades de descubrirlo por estos días. Y lo mejor de todo, es que lo hago contenta y esperanzada.