La decadencia se viste de muchas formas A veces con corbata, muchas con chaqueta de cuero otras con falda y tacos que se deforman pero por sobre todo, se queda con pijama, con pijama con olor a encierro, a azumagado, como esos locales subterráneos de Valpo, o como algunas tiendas de americana de Bandera. Porque los hijos de la decadencia hemos tenido que aprender a vestirnos en la americana a beber en la cuneta y a recoger cosas de la basura en un intento jocoso de reivindicar la pena que nos corroe por no haber aprendido nunca de lugares más que por libros prestados y atlas desactualizados Considérennos afortunados, si en un día como hoy tenemos acceso a Internet Dense con una piedra en el pecho si tenemos amigos bien vestidos por méritos de simpatía o de turismo social si la meritocracia nos dejó la ilusión de la amistad con un famoso o si nos permitió llegar de paracaidistas a algún evento en un restorán famoso u hotel de lujo donde, por supuesto, no sabemos como ...
De forma espontánea, mientras prende el sexto cigarrillo de la corta jornada de trabajo y plantea su idea sobre cual sería la mejor forma de programar el marco teórico (y su idea es buena, ella lo sabe y sus compañeros de trabajo esperan que ella se pronuncie, su juicio es reconocido por ser certero, audaz, y de una u otra forma siempre logra reconducir el discurso del otro al suyo propio) gira su vista hacia el ventanal con las cortinas corridas del departamento de su amigo. En vez de detenerse en la belleza de la ciudad de noche, vista desde una altura panorámica, ve su cuerpo y su rostro reflejados en el vidrio. El impacto que le produce su imagen proyectada la causa una desagradable sensación. Ve su cintura aumentada por el pan que ha comido a destajo la última semana; sus ojeras, esos dos semicírculos alabados por él, de un morado intenso, que la hacen ver enferma, demacrada, vieja. El cigarro, que ha aumentado las precoses líneas de expresión de las orillas de su boca, y que son...
Ha sido un arduo trabajo encontrar un lugar en el mundo, un lugar en el cual situarme y desde el cual construir un discurso y una ética propia. La respuesta a mi aspiración en la vida hoy es esa: vivir bajo mi propia ética. Una ética donde el quehacer y el deseo, tan brutalmente separados por la vida moderna, luchen a cada instante por encontrarse, por hacerse uno. Una segunda certeza que tengo proviene de lo anterior y se trata del conflicto: la vida es fundamentalmente una lucha. O una palabra que evoque el sentido del esfuerzo que implica una lucha, sin -necesariamente- la connotación bélica de la misma. Pero es, siempre, una oposición de fuerzas: la lucha del individuo por subsistir, pero también *y aquí quiero ser enfática* la lucha del individuo por encontrar el propio bienestar. Trato de aludir a Jung con esto, en su concepto de individuación : "Individuación significa llegar a ser un individuo y, en cuanto por individualidad entendemos nuestra peculiaridad más inter...
Quizás el lugar que pises se transforme en tu lugar. Quién sabe. No lo sé. De verdad, no lo sé.
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