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Lo peor que podría pasar

¿Te imaginas que un día te das cuenta de que no importa cuánto te muevas ni cuán lejos llegues, ningún lugar ni ninguna cosa será tuya? nowhere man from Grigory  Geometr on Vimeo .

Hubo una vez (y varias más)

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Tuve un pololo que siempre me hizo sentir disminuida intelectualmente. Hablaba de libros rebuscados como si todos tuvieran que saber a qué se refería y no perdía oportunidad de decir cuán tontos le parecían todos los demás. Ah, también se comía las empanadas con tenedor y cuchillo. Aún así, no culpo al patriarcado. No de esto, o al menos no completamente. Culpo al inconsciente. A ese que nos lleva por donde no queremos, sin darnos cuenta. A ese que nos hace decidir por aquello que representa la repetición, a eso que nos hace desear lo que no entendemos. En su defensa, leí mucho en ese tiempo. Leer era la manera de protegerme ante la amenaza constante de que descubriera que, en el fondo, soy una mina más, intentando tener una relación más, tratando de no ser como nadie más. Y eso me hizo menos, mucho menos. Las invito a parar un poco y hablar en serio.
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Temuco, 1° de marzo de 2018 Desde ayer ando rumiando estas ideas en mi cabeza, pero siempre encuentro una forma de hacerle el quite a escribir. Tantas cosas importantes que me han pasado de las que no tengo registro. El 16 de enero supe que me vendría a vivir a Temuco a trabajar y no he escrito ninguna sola línea para mi al respecto. Es más fácil escribir por chat, ¿cierto? ¿Me pasará tan solo a mi? ¿O será un mal millennial? Ha sido tal el ajetreo de estos días que, además de estar muy cansada, tengo miedo de lo que pase cuando pase. ¿Qué pasará cuando pase? No lo sé. Sí sé que cuando estoy en estos períodos de cambio -a los que la mayoría de las veces me meto voluntariamente- agarro vuelo y una parte de mi quisiera que esa inercia no pasara nunca. Escribir es hacer un alto en esa inercia. Es, tal vez, ponerle un paréntesis, lo que podría implicar que el rumbo de las cosas cambie. Por las decisiones. Siempre el pánico a las decisiones. – ¿Cuándo decidí venirme? Men...

Todos hablan de lo que se pierde con el tiempo en el amor

Pero nadie cuenta qué es lo que se gana. Yo quiero saber.
Cientos de horas navegando en redes sociales, imaginando vidas ajenas. Ver esas fotos tan lindas que le tomas a tu polola y desear ser ella: pero no ser ella por ser tu polola, sino desear ser ella, la mujer a quien le toman fotos bonitas con cámaras análogas para que otros como yo puedan verme a mi como yo la veo a ella: a través de tus ojos y con la belleza que le da el ser amada. Como si la belleza estuviera en el hecho de ser amada y no en sí misma, no en mi misma.
En este lugar se cuela el sol por la ventana Hay algo dentro mío Un espacio, quizás Pienso que se parece a las partículas que flotan en los rayos de luz. Partículas de polvo que flotan sin rumbo, que a veces son invisibles. Estoy aquí y me obliga, me duele. ¿Por qué me siento acá a esperar?

El origen

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Esta es la teoría antojadiza que dio origen al nuevo nombre de este blo: teorías antojadizas para situaciones absurdas. Debo confesar también que de un tiempo a esta parte, no he vuelto a depilarme con la Wilkinson.